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La crisis desencadena en Grecia culpa, pérdida de autoestima e inseguridad

Última modificación 30/04/2012 12:17
por Tania Molina

Atenas, 28 de abril. El pasado lunes un catedrático de geología de 38 años se ahorcó en un poste de luz público de Atenas y el mismo día un sacerdote de 35 años se lanzó al vacío desde su balcón en el norte de Grecia. El miércoles, un estudiante de 23 años se disparó un tiro en la cabeza. Para un país que tiene la tasa de suicidios más baja en el mundo, el aumento en el número de estos casos en medio de la aguda crisis económica tiene impactada y consternada a la nación mediterránea, cuando están en puerta las elecciones del 6 de mayo.

Publicado el: 30 de abril de 2012
La crisis desencadena en Grecia culpa, pérdida de autoestima e inseguridad

Flores, juguetes y notas se aprecian en el lugar de la Plaza Syntagma donde el farmacéutico Dimitris Christoulas se suicidó en días pasados. Foto: Reuters

 

Reuters

Publicada el 29 de abril en la versión impresa.

Atenas, 28 de abril. El pasado lunes un catedrático de geología de 38 años se ahorcó en un poste de luz público de Atenas y el mismo día un sacerdote de 35 años se lanzó al vacío desde su balcón en el norte de Grecia.

El miércoles, un estudiante de 23 años se disparó un tiro en la cabeza. Para un país que tiene la tasa de suicidios más baja en el mundo, el aumento en el número de estos casos en medio de la aguda crisis económica tiene impactada y consternada a la nación mediterránea, cuando están en puerta las elecciones del 6 de mayo.

Pero la muerte del farmacéutico Dimitris Christoulas, quien se pegó un tiro en la cabeza en una esquina del centro de Atenas por causa de la pobreza generada por la crisis que ha dejado a millones de griegos sin empleo, fue con mucho la más dramática.

Antes de dispararse –a la hora más ajetreada de la mañana del 4 de abril en la Plaza Syntagma y frente al edificio del Parlamento griego– el jubilado de 77 años se dio el tiempo de escribir una nota. No veo otra solución que este final dignificado para mi vida para no encontrarme buscando en latas de basura para subsistir, escribió Christoulas, que desde entonces se ha convertido en símbolo nacional del sufrimiento provocado por la austeridad, que aflige a millones.

Desde entonces, los medios griegos han reportado suicidios similares casi a diario, empeorando una sensación de pesadumbre poco antes de la elección de la semana próxima.

La elección fue convocada después de que el gobierno del primer ministro interino Lucas Papademos completó su mandato de asegurar un nuevo acuerdo de rescate de sus acreedores extranjeros por medio de nuevos recortes del gasto.

Algunos expertos médicos afirman que esta forma de suicidio político es reflejo de la creciente desesperación y sensación de desamparo que muchos sienten. Pero otros advierten que los medios podrían estar amplificando el ánimo de la crisis con sus coberturas y que las cifras podrían haberse incrementado sólo ligeramente.

Nación en shock

La crisis ha desencadenado una sensación creciente de culpa, de pérdida de autoestima y humillación para muchos griegos, dijo a Reuters Nikos Sideris, reconocido sicoanalista en Atenas. El pueblo griego no quiere ser una carga para nadie y existe esta sensación cada vez mayor de desamparo. Algunos desarrollan una actitud de odio hacia sí mismos y eso lleva a la autodestrucción. Eso es lo que está detrás de la subida en los suicidios y en los intentos de suicidios. Estamos viendo una categoría completamente nueva: suicidios políticos, explicó.

La policía dijo que el catedrático de geología, Nikos Polyvos, que se ahorcó, estaba angustiado porque una oferta para un puesto de profesor había sido bloqueada por el congelamiento global en las contrataciones en el sector público.

Expertos afirman que las cifras son relativamente bajas: menos de 600 suicidios al año. Pero el incremento en los casos y en los intentos de suicidios, el uso de medicamentos para la depresión y la necesidad de ayuda siquiátrica están generando alarma en una nación desacostumbrada a los problemas.

Antes que la crisis financiera empezara a causar estragos, en 2009 Grecia tenía una de las tasas de suicidios más bajas del mundo: 2.8 por cada 100 mil habitantes. Hubo un aumento de 40 por ciento en los suicidios durante el primer semestre de 2010, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud.

Se eleva la demanda de ayuda siquiátrica

No hay estadísticas confiables para 2011, pero expertos afirman que la tasa de suicidios en Grecia probablemente se ha duplicado a cerca de cinco por 100 mil habitantes.

El porcentaje sigue lejos del nivel de 34 por 100 mil habitantes visto en Finlandia o de los nueve suicidios por 100 mil personas en Alemania.

Los intentos de suicidio y la demanda por ayuda siquiátrica se han elevado mientras Grecia intenta lidiar con su peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial.

Nikiforos Angelopoulos, profesor de siquiatría, tiene una concurrida práctica de psicoterapia en un vecindario lujoso en Atenas. Afirma que la crisis ha exacerbado los problemas para algunas personas que ya eran menos estables y estima que cerca de 5 por ciento de sus pacientes han desarrollado problemas debido a la crisis.

“Somos una nación en shock”, aseveró, aun cuando el especialista sospecha que fue la cobertura de los medios sobre los suicidios la que había aumentado drásticamente, más que la cifra real de muertes. Afirmó, no obstante, que la crisis está detrás de un incremento notable en los problemas de salud mental en Grecia.

Tuve un paciente que vino con una depresión severa: es dueño de una compañía que fabrica muebles que tuvo problemas financieros y tuvo que despedir a 200 de sus 100 trabajadores, relató. No podía dormir por eso. Dijo que su negocio estaba siendo arruinado y que no podía soportarlo más. El empresario pasó cuatro meses en terapia y además tuvo la ayuda de antidepresivos, dijo Angelopoulos. Ahora está mejor. Entendió que lo que pasó sencillamente pasó. Pero hay muchos otros que para empezar son inestables o sicóticos y la crisis está elevando su ansiedad e inseguridad, explicó.

Angelopoulos, de 60 años, también se ha visto afectado porque cerca de 20 por ciento de sus pacientes ya no puede pagar su tarifa de 100 euros (130 dólares) por hora de sesión. Algunos le han pedido un descuento de la mitad del precio, mientras que otros le dicen que sencillamente no pueden darse el lujo de pagar nada.

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