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El surrealismo está muy vinculado a los indignados del mundo

Última modificación 06/07/2012 15:47
por Tania Molina

El surrealismo “es una idea vigente porque se trata de no quedarse sentado a ver cómo pasan las cosas, sino tomar partido y luchar por transformar la realidad, por lo cual ese movimiento surgido a principios del siglo XX tiene mucho que ver con los indignados de todo el mundo; está muy bien que la utopía siga viva, sobre todo en los jóvenes”, afirmó el cineasta español Javier Espada. El también director del Centro Buñuel de Calanda participó en la curaduría de la exposición Surrealismo: vasos comunicantes, que se inauguró el miércoles en el Museo Nacional de Arte (Munal). Durante el recorrido de prensa, el especialista dijo a La Jornada que el movimiento artístico definido por André Breton en un manifiesto escrito en 1924 “surgió en contra de los desastres de la Primera Guerra Mundial en Europa, pero sus postulados no sólo son estéticos, sino éticos. Sus deseos de transformar al mundo tenían una forma que hoy, a la distancia, nos podría parecer ingenua porque era a través del escándalo, de la provocación a la burguesía, pero con una intencionalidad muy clara.

Publicado el: 6 de julio de 2012
El surrealismo está muy vinculado a los indignados del mundo

La mesa, escultura en bronce de Alberto Giacometti, figura entre las más de cien obras de la exposición sobre el movimiento estético liderado por André Breton, que se presenta en el Museo Nacional de Arte. Foto: Cristina Rodríguez

 

Mónica Mateos-Vega

Publicada el 6 de julio en la versión impresa.

El surrealismo “es una idea vigente porque se trata de no quedarse sentado a ver cómo pasan las cosas, sino tomar partido y luchar por transformar la realidad, por lo cual ese movimiento surgido a principios del siglo XX tiene mucho que ver con los indignados de todo el mundo; está muy bien que la utopía siga viva, sobre todo en los jóvenes”, afirmó el cineasta español Javier Espada.

El también director del Centro Buñuel de Calanda participó en la curaduría de la exposición Surrealismo: vasos comunicantes, que se inauguró el miércoles en el Museo Nacional de Arte (Munal).

Durante el recorrido de prensa, el especialista dijo a La Jornada que el movimiento artístico definido por André Breton en un manifiesto escrito en 1924 “surgió en contra de los desastres de la Primera Guerra Mundial en Europa, pero sus postulados no sólo son estéticos, sino éticos. Sus deseos de transformar al mundo tenían una forma que hoy, a la distancia, nos podría parecer ingenua porque era a través del escándalo, de la provocación a la burguesía, pero con una intencionalidad muy clara.

“El surrealismo sigue vivo porque su espíritu ya existía antes de que Breton lo formulara, es decir, existía el mundo del sueño, la transgresión, el inconsciente, y siguió existiendo más allá de la Segunda Guerra Mundial porque en todos está el deseo de una realidad que signifique una mejor vida.

“Durante las manifestaciones del mayo de 1968, el surrealismo estuvo en muchas de sus consignas, por ejemplo en aquella que decía ‘debajo de los adoquines está el mar’, y ahora mismo, en esta exposición, hay frases de Breton que podrían usar los jóvenes de hoy, como ésta: ‘Lo importante es retener de la vida despierta lo que merece ser retenido y lo que no, no’.

“Por eso, son clarísimos los vasos comunicantes que hay entre el surrealismo y el movimiento de los indignados: el primero nace en contra de los desastres de una guerra, y ahora los jóvenes están contra el desastre que están haciendo los economistas con la ayuda de algunos políticos, quienes están privándolos de esperanza, pues muchos se encuentran sin trabajo y sin posibilidades de desarrollar su vida o de poder crear y contribuir a un mundo más civilizado.

Ese es el nexo de unión entre el mundo de los jóvenes visionarios y utópicos del periodo de entreguerras del siglo XX y estos jóvenes de principios del siglo XXI que viven la utopía y quieren cambiar el mundo, concluyó el curador.

Bienvenida de Magritte

Un pequeño e inquietante cuadro de René Magritte y los bombines voladores de una película de Hans Richter dan la bienvenida a la exposición, que reúne más de cien piezas (entre pinturas, esculturas, fotografías y grabados) de los autores emblemáticos del surrealismo (como adelantó La Jornada en estás páginas el pasado 2 de julio).

Ahí están Salvador Dalí y sus elefantes de patas flacas y largas, Max Ernst y sus paisajes de extrañas montañas, Joan Miró y las pinceladas de su subconsciente infantil, Wifredo Lam y sus personajes con cola de caballo y senos de mujer, Dorothea Tanning y sus mujeres de cabellos de pino.

En el segundo núcleo de la exposición, El reinado del sueño: el diván del artista, se invita al público a jugar para ser parte de la muestra. Para ello debe empujar una puerta, donde se proyectan fragmentos del legendario filme El perro andaluz de Buñuel, acompañado por el intermitente batir de tambores.

Entre cuadros alusivos al sueño, el visitante puede ingresar a un privado para recostarse en un diván y dejarse hinoptizar por una espiral proyectada en el techo, mientras escucha el correr de un riachuelo y reflexiona en la receta de Remedios Varo para provocar sueños eróticos: Ingredientes: un kilo de raíz fuerte, tres gallinas blancas, una cabeza de ajos, cuatro kilos de miel, un espejo, dos hígados de ternera, un ladrillo, dos pinzas para ropa, un corsé con ballenas, dos bigotes postizos, sombreros al gusto.

También hay una sala donde quien se anime puede practicar la escritura automática tras observar por 20 segundos alguna imagen surrealista. El texto se proyectará después en los muros, acompañado por la sombra distorsionada del autor.

Los autores mexicanos no se quedan atrás en cuanto a la belleza y fuerza de sus cuadros surrealistas, por ejemplo Diego Rivera y sus rábanos sensuales, las páginas de los diarios de Frida Kahlo, los pavos de Francisco Gutiérrez, los caballos-hombres de Raúl Anguiano.

Y al final, como durante todo el recorrido, rondando la mente y quizá los sueños, las palabras de André Breton: No será el miedo a la locura lo que nos obligue a bajar la bandera de la imaginación.

Surrealismo: vasos comunicantes, en el Munal (Tacuba 8, Centro Histórico), terminará el 15 de septiembre. Habrá un ciclo de cine, conferencias, así como talleres para niños los fines de semana, durante el periodo vacacional.

 

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