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El Che nunca habría aceptado un proceso revolucionario a medias tintas, dice su hija

Última modificación 22/08/2012 17:28
por Tania Molina

¿Qué consejo nos daría Ernesto Che Guevara ahora?, preguntó una joven en la sala del auditorio, en alusión al movimiento juvenil 132 y la situación poselectoral en México. “Primera situación, el Che hubiera provocado un proceso revolucionario muy profundo. No hubiera aceptado medias tintas, nunca”, respondió Aleida Guevara March.

Publicado el: 22 de agosto de 2012
El Che nunca habría aceptado un proceso revolucionario a medias tintas, dice su hija

Ernesto Guevara y Aleida March en Matanzas, donde ella fue presentada a Fidel Castro, en imagen incluida en el libro "Evocación: mi vida al lado del Che".

 

Alondra Flores

Publicada el 22 de agosto en la versión impresa.

¿Qué consejo nos daría Ernesto Che Guevara ahora?, preguntó una joven en la sala del auditorio, en alusión al movimiento juvenil 132 y la situación poselectoral en México. “Primera situación, el Che hubiera provocado un proceso revolucionario muy profundo. No hubiera aceptado medias tintas, nunca”, respondió Aleida Guevara March.

La hija mayor de Ernesto Guevara de la Serna acudió a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México para presentar dos libros, uno de su padre y otro de su madre, publicados por la editorial Ocean Sur, acto al que asistió el embajador de Cuba, Manuel Aguilera de la Paz.

El comienzo de un proceso, el cambio del joven que comienza su transformación y llega a ser el revolucionario que todos conocemos, así describió Guevara March el libro Otra vez, donde se recopila el diario del recién egresado de medicina durante su segundo viaje por América Latina.

En ese segundo viaje conoce más la parte de Centroamérica y lo impresiona la cultura maya. Se llenó de pasión ante Palenque, Chichén Itzá, lugares que muestran nuestra grandeza humana, de dónde venimos, quiénes somos y eso lo recoge en este libro. Aquí comienza esa última etapa que conocemos de cómo Ernesto Guevara se une a un grupo de cubanos encabezados por Fidel Castro.

De visita, la médico cubana que trabaja para rescatar el legado del Che, afirmó que “las raíces culturales del pueblo mexicano también están tocadas en este libro a partir de un hombre de origen argentino, pero que llega a sentirse el mejor de los latinoamericanos. Eso es lo más hermoso que nos deja: esa sensación de poder ser todos una gran familia, una verdadera gran patria desde el río Bravo hasta la Patagonia.

La revolución nunca termina, pues se debe cambiar todo lo que tiene que cambiar; la revolución es seguir siendo sinceros, honestos con nosotros mismos. Pero, sobre todas las cosas, revolución es mantener la identidad, la soberanía, la posibilidad de crear una sociedad diferente, señaló.

Ante un auditorio lleno de estudiantes universitarios, Aleida Guevara comentó: Éste es más cercano a ustedes, porque es el joven que comienza a descubrir quién es y por qué quiere hacer los cambios necesarios para nuestros pueblos.

Intimidad del revolucionario

El segundo título presentado fue Evocación: mi vida al lado del Che, en el que Aleida March, compañera de lucha y de vida del revolucionario, narra una faceta más íntima: la del esposo y padre. “Porque hablamos del gran comunista, el gran estadista, el gran guerrillero. Pero, ¿realmente era así en su propia vida? ¿Cómo se comportaba? Y eso nos lo regala ella en este libro.

La vida de los hombres no es solamente la parte externa, también hay una vida íntima, más cuidada, que es su relación con otras personas. Por ejemplo, en este caso, con una mujer a la que ama y con sus hijos, simple y llanamente como ser humano. Y eso lo vemos en este libro.

Una historia de amor, con una mujer cubana, de origen campesino, a la que conoció en la clandestinidad en Escambray, en la sierra de Cuba. Para ella, escribir estas memorias fue un proceso tardío y doloroso, reveló Aleida Guevara. Quizás era una deuda muy grande que mi madre tenía con todos nosotros, sobre todo con sus hijos.

Con la voz entrecortada, por momentos, Aleida Guevara habla de sus padres: “Ella muestra aquí al hombre tierno, íntimo, quien también se equivoca, que es capaz de escribirle una carta a su mujer y decirle: ‘ayúdame para continuar el camino’.

Es un hombre valiente, íntegro, completo, que no tiene miedo al amor ni de decir cómo necesita a su compañera. Habla de una relación que es muy importante para mí, porque soy el fruto de ese amor. A veces es difícil presentar este libro, porque es arrancar una parte de mi historia, la que me dio la vida, afirmó quien perdió al padre a los seis años, pero quien se afirma ser hija del pueblo cubano.

 

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