A patadas y puñetazos desalojan a los indignados de la Puerta del Sol
Madrid, lunes 14 de mayo. A las cinco de la mañana del domingo la policía española desalojó violentamente a más de 500 indignados que decidieron pasar la noche en la madrileña Puerta del Sol, epicentro del movimiento del 15M. Su intención era mantener viva una especie de campamento simbólico durante los tres días de actos del primer aniversario del surgimiento de esta movilización ciudadana. El gobierno del conservador Mariano Rajoy ordenó dispersar con contundencia cualquier atisbo de acampada y así ocurrió, con saldo de 18 detenidos y agresiones policiales.
En la madrugada del domingo, la policía española desalojó a más de 500 indignados que permanecían en la madrileña Puerta del Sol, luego de la multitudinaria manifestación para conmemorar el primer aniversario del movimiento 15-M. Foto: Ap
Armando G. Tejeda, corresponsal
Publicada el 15 de mayo en la versión impresa.
Madrid, lunes 14 de mayo. A las cinco de la mañana del domingo la policía española desalojó violentamente a más de 500 indignados que decidieron pasar la noche en la madrileña Puerta del Sol, epicentro del movimiento del 15M. Su intención era mantener viva una especie de campamento simbólico durante los tres días de actos del primer aniversario del surgimiento de esta movilización ciudadana. El gobierno del conservador Mariano Rajoy ordenó dispersar con contundencia cualquier atisbo de acampada y así ocurrió, con saldo de 18 detenidos y agresiones policiales.
El primer aniversario del 15M sirve para revitalizar un movimiento horizontal, de carácter asambleario y que tiene como identidad la protesta pacífica y la denuncia a los efectos del capitalismo salvaje y las crisis. Las centenares de asambleas en todo el país trabajaron los últimos meses con un solo objetivo: los tres días que van del 12 al 15 de mayo.
En estas tres jornadas de lucha se pretende salir a calle –ayer lo hicieron centenares de miles en 80 ciudades españolas–, debatir las propuestas y análisis que se han elaborado desde la irrupción del movimiento hace un año y, por último, definir la estrategia para el futuro inmediato, la ola de recortes de los servicios básicos y la utilización de dinero público para salvar entidades financieras.
La Puerta del Sol, como símbolo del origen de la protesta, fue el lugar elegido por los indignados para concluir la marcha de ayer, en la que además de congregar a decenas de miles también sirvió para volver a utilizar la plaza pública para el debate y la decisión por la vía de la asamblea. Y así decidieron quedarse unas 500 personas a dormir, para mantener vivo el espíritu de la indignación en los próximos tres días.
Pero las amenazas del gobierno español se cumplieron: los agentes antidisturbios, sin identificaciones visibles y armados con rifles de bolas de goma, macanas, gas lacrimógeno, escudos y cascos, llevaron a cabo un violento desalojo alrededor de las cinco de la madrugada. Hubo agresiones a jóvenes, personas mayores y a varios periodistas, entre ellos el fotógrafo español Javier Bauluz, ganador de un Premio Pulitzer. Y 18 detenidos, que fueron trasladados a la comisaría del barrio de Moratalaz que previsiblemente serán acusados de resistencia a la autoridad.
Hasta el cierre de esta edición sólo habían sido liberados nueve de los detenidos, que por realizar estos actos de resistencia pasiva podrían enfrentar una condena hasta de cuatro años de prisión en aplicación del Código Penal español.
También hubo represión policial en Valencia, Palma de Mallorca y
Cádiz, en todos los casos con numerosas agresiones calificadas por el
movimiento de desproporcionadas
y de nuevo sin que los agentes
mostraran sus identificaciones oficiales para así poder presentar una
denuncia a un policía en concreto. Así lo explicó la Comisión Legal del
15M: Las unidades policiales que intervinieron en el desalojo de la
Puerta del Sol llevaban el número de placa tapado por un chaleco, lo que
imposibilita que puedan ser identificados por los numerosos lesionados
que se produjeron durante la noche. Nos preocupa sobremanera la
impunidad con la que actúan los funcionarios policiales, y así lo hemos
denunciado al Ministerio del Interior, al que exigimos la aplicación del
procedimiento sancionador por estas prácticas absolutamente irregulares
.
El movimiento también denunció que se llevaron a cabo detenciones arbitrarias e indiscriminadas
, así como la
violencia policial ha sido especialmente desmedida en lo referente a
las intervenciones policiales en la Puerta del Sol: denunciamos la
brutalidad y la desproporcionalidad de las mismas, así como la pérdida
de garantías en lo que a los derechos de la ciudadanía se refiere, que
sin justificación alguna han sido vulnerados
.
Y advirtió al gobierno una vez más que los derechos se conquistan
ejerciéndolos. Porque el espacio público es patrimonio de la ciudadanía,
un ágora de intercambio de ideas sobre aquello que nos afecta para la
construcción colectiva de un futuro común. Esta es una de las premisas
sobre las que ha de asentarse un Estado que aspire a considerarse
democrático
.
Una de las agredidas, Isabel Rubio, de Juventud sin Futuro, una de las organizaciones precursoras del movimiento, narró: estábamos
sentados en la plaza y vinieron a levantarnos por la fuerza. Mientras
nos soltaban y nos arrastraban la policía aprovechaba para repartir
puñetazos y patadas. La policía rodeó las salidas e impedía que la gente
volviera a entrar a la plaza
.
Los violentos desalojos tuvieron el mismo efecto que la represión de hace un año: una vez difundida la noticia por las redes sociales y los medios de comunicación, decenas de miles volvieron a acudir a la plaza pública a resistir las andanadas policiales y a volver a reivindicar su derecho al debate y la protesta en el espacio público.
Y a pesar de la prohibición impuesta por el gobierno, la asamblea general de la Puerta del Sol se prolongó hasta pasadas las dos de la madrugada de este lunes, en la que se decidió, entre otras cosas, mantener una protesta permanente en la plaza pública hasta que se libere a los detenidos y se les quiten todos los cargos. A esa hora, cuando se encontraban en la plaza unos mil indignados, se incrementó la presencia policial y subió la tensión ante un nuevo desalojo violento, que al cierre de esta edición no había ocurrido.
