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A escena “otra cara de la rebelión” de los jóvenes

Última modificación 23/11/2012 15:27
por Tania Molina

Una reflexión sobre las rebeliones juveniles en la actualidad, la herencia del pensamiento contracultural del siglo XX, la crisis de la izquierda y la banalidad de los espectáculos televisivos, es lo que propone Los conjurados, obra escrita y dirigida por David Olguín, que hace unos días se estrenó en el Centro Universitario de Teatro (CUT), del Centro Cultural Universitario. A partir de que en el país ocurre una especie de "rencuentro" y activismo efervescente entre los jóvenes y la política, representado por el movimiento #YoSoy132, ese texto dramatúrgico se generó a la par que se articulaba el montaje en la propia escena, explicó el autor.

Publicado el: 23 de noviembre de 2012
A escena “otra cara de la rebelión” de los jóvenes

Escena de la obra Los conjurados. Foto: Carolina Monjarás

 

Carlos Paul

Publicada el 23 de noviembre en la versión impresa.

Una reflexión sobre las rebeliones juveniles en la actualidad, la herencia del pensamiento contracultural del siglo XX, la crisis de la izquierda y la banalidad de los espectáculos televisivos, es lo que propone Los conjurados, obra escrita y dirigida por David Olguín, que hace unos días se estrenó en el Centro Universitario de Teatro (CUT), del Centro Cultural Universitario.

A partir de que en el país ocurre una especie de rencuentro y activismo efervescente entre los jóvenes y la política, representado por el movimiento #YoSoy132, ese texto dramatúrgico se generó a la par que se articulaba el montaje en la propia escena, explicó el autor.

Dicha reflexión parte de dos movimientos que en los albores del siglo XX se pensó cambiarían el mundo: el dadaísmo y el socialismo. Para el montaje se retoma en particular aquel encuentro en Suiza, entre el poeta Tristan Tzara y el líder ruso Vladimir Ilich Lenin, en el Café Voltaire, en 1916, detalló Olguín.

“Carlos Granés, en su ensayo El puño invisible, explica el impacto de ambas corrientes vanguardistas en su momento: el socialismo y el dadaísmo, que recorrieron prácticamente todo el siglo XX. Por un lado, el socialismo y el comunismo por la vía armada, que proponía transformar la sociedad, la economía y la política, y por otro, el dadaísmo y sus seguidores, que en su afán libertario impulsaron toda una rebelión artística que trastocó la cultura, que al igual que el socialismo, se sustentaba en un rechazo al modelo capitalista.”

Olguín también retoma distintas rebeliones juveniles como la que protagonizaron los estudiantes chilenos en torno a la política educativa de su país. En este caso, la historia de un chico chileno que puso una bomba, pero algo resultó mal y el joven murió.

“Ello es reflejo, como ocurre aquí –explicó Olguín– de la desesperación, de las pocas oportunidades para los jóvenes en este momento, de no ver un futuro; situaciones en las que lo mismo confluye la terrible pasividad y el miedo de ciertas generaciones posmovimiento 1968, hacia una acción pública, generación que hoy está totalmente mediatizada por la sociedad del espectáculo.

Que el movimiento #YoSoy132 sea crítico de la televisión mexicana es medular para nuestra sociedad, destaca David Olguín.

Por sacudir al espectador

El montaje de Los conjurados parte de la idea de tres jóvenes, un poco desinformados, pero con la necesidad y la convicción de la acción política y pública, quienes deciden poner una bomba en un banco, pero los tres mueren.

A partir de ello, Jonás, el protagonista, hace un viaje, un recorrido imaginario donde se encontrará con Lenin, Andy Warhol, Triztan Tzara, el Papa, Fidel Castro, entre muchos otros personajes, figuras de la contracultura o de la ideología de izquierda, al tiempo que se cuenta una historia de amor entre un trío de jóvenes rebeldes mexicanos.

Se trata de un viaje pleno de humor, fantástico y lúdico, subraya el creador escénico.

El resultado es un alegre lamento desesperado, en ocasiones surrealista, en otros momentos crítico de las crisis de la izquierda en México, que tanto daño nos hacen. Es una propuesta construida con un nutrido grupo de jóvenes a los que el espectador podrá robar un poco de locura y libertad para vivir.

Los conjurados nos muestra otra cara de la rebelión, apuntó Olguín. Nos hace pensar en temas fundamentales de nuestra actualidad cultural y política.

Un pensar que se estanca es un pensar que se pudre, es uno de los lemas que aparece en la obra, cuyo propósito, concluyó el director del montaje, es sacudir al espectador.

La puesta en escena cuenta con la actuación de 18 alumnos de la generación 2009-2013 del CUT. Funciones: jueves y viernes a las 19:30 horas, sábados a las 19 y domingos a las 18 horas, en el Centro Universitario de Teatro (Insurgentes Sur 3000).

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