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“No queremos otro Atenco”, claman manifestantes durante una marcha para exigir justicia

Última modificación 12/12/2012 19:40
por Tania Molina

Una semana después de las protestas contra Enrique Peña Nieto, que dejaron un saldo de 69 detenidos y dos heridos graves, unas 300 personas –familiares y amigos de los arrestados, e integrates de colectivos– se movilizaron para exigir la libertad de los consignados, y advirtieron: “no queremos otro Atenco”.

Publicado el: 12 de diciembre de 2012
“No queremos otro Atenco”, claman manifestantes durante una marcha para exigir justicia

Granaderos obstruyeron el tránsito de manifestantes. Foto: Prometeo Lucero

 

Laura Poy Solano

Publicada el 9 de diciembre en la versión impresa.

Una semana después de las protestas contra Enrique Peña Nieto, que dejaron un saldo de 69 detenidos y dos heridos graves, unas 300 personas –familiares y amigos de los arrestados, e integrates de colectivos– se movilizaron para exigir la libertad de los consignados, y advirtieron: no queremos otro Atenco.

En el Ángel de la Independencia demandaron que sean excarcelados y que no se criminalice la protesta social. Exigieron que se derogue el delito de ataques a la paz pública.

Horas antes de cumplirse el plazo constitucional para determinar la situación jurídica de los consignados, a las 13:30 horas marcharon del Colegio de Ciencias y Humanidades Vallejo al Reclusorio Norte, donde aseguraron que se mantendrán en plantón hasta que salga el último preso, y sostuvieron que no permitirán que ningún partido político lucre con esta causa.

Ante decenas de granaderos que les impidieron llegar a la sede del juzgado 47 de lo penal, donde se lleva la causa, Francisco Zepeda, padre de Miguel Ángel y Angélica Zepeda Patlani, detenidos el primero de diciembre, aseguró que la libertad de todos los presos no está sujeta a negociación.

Con voz firme, señaló: somos gente del pueblo; para nosotros no es motivo de preocupación estar en un plantón. Sabemos qué es estar en la calle, en esta oscuridad.

Vecino del municipio de Ecatepec y comerciante ambulante, aseguró que la detención de sus dos hijos fue injusta. Un testimonio del joven detenido afirma que acudió al Centro Histórico con su hermana para comparar precios de perfumes para regalarlos en Navidad. Hoy se encuentran presos.

Frente a decenas de personas que llevaban flores en las manos, el padre reiteró: todos son nuestros presos, y los queremos libres a todos.

Denunció que el Gobierno del Distrito Federal obstruye la investigación, al no exhibir los videos de vigilancia de las calles afectadas por los disturbios, particularmente de las cámaras colocadas en las avenidas Juárez y Reforma.

Durante la movilización en la que participaron profesores de la sección 9 del Distrito Federal, así como integrantes de la Juventud Comunista Revolucionaria, de la Alianza Anarquista Revolucionaria y del Grupo Internacionalista, además de pequeños grupos de alumnos de las universidades Nacional Autónoma de México, Autónoma Metropolitana y Autónoma Chapingo, y del Instituto Politécnico Nacional, se corearon consignas como: ¡no estamos todos, faltan los presos!, y ¡que nadie se calle, los presos a la calle!

A su paso por las inmediaciones del penal, se aplicó un discreto operativo de vigilancia, que incluyó cinco elementos de la policía auxiliar y siete patrullas desde las cuales se fotografiaba a los manifestantes, mientras decenas de comerciantes bajaban las cortinas de negocios de la zona.

“Soy la tira, hijo de la chingada”

Cenobio García Garrido, trabajador migrante, llegó el pasado martes a la ciudad de México para buscar la liberación de su hijo Irving Adrián García Rivas, de 20 años, quien para conocer la capital del país se trasladó desde su natal Durango una semana antes.

De su detención narró que un hombre vestido de civil lo detuvo “en las inmediaciones del Monumento a la Revolución; lo pasearon en varias patrullas y cuando lo entregó a un policía, éste le apuntó con su arma y le dijo: ‘soy la tira, hijo de la chingada’, y se lo llevaron”.

A Irving, apuntó, lo presentaron ante empleados de una tienda saqueada, quienes negaron que fuera uno de los responsables del ataque, pero de todas formas se lo llevaron. Agregó: que fabriquen delincuentes con nuestros hijos, cuando hay tantos sueltos por la calle, me parece abominable.

Martha Villega, esposa de Antonio Mancio Belmont, uno de los detenidos el día primero, contó que éste por defender a una anciana fue arrestado.

Enojada, afirmó: no nos arrepentimos, porque vi lo que le hacían a la señora y era como ver a mi mamá. Defender a la gente no puede ser un delito.

Concierto por la libertad

Por la tarde, integrantantes del movimiento #YoSoy132 participaron en un concierto en el Ángel para exigir la libertad de todos los presos. Cerca de 200 personas reunidas en las escalinadas del monumento demandaron la excarcelación. Portaban una manta con la leyenda: #Todossomospresos.

Se leyó un pronunciamiento político del colectivo, en el cual se reitera que los actos de violencia del primero de diciembre fueron orquestados por Estado, e involucran tanto al gobierno federal como al local.

Demandaron la derogación del delito de ataques a la paz pública y repudiaron la criminalización de la protesta social.

A ese acto acudió el escritor Paco Ignacio Taibo II, quien llamó a mantener una lucha pacífica, y advirtió: no nos van a quitar nuestra ciudad.

En el concierto, donde participaron, entre otras bandas, Son Negro, Mexican Holligans, Laura Murcia y UT, el Mastuerzo, quien calificó de monstruosa la represión policiaca, aseguró: por cada golpe que den, esto va a crecer. Ellos lo saben.

Con información de Blanca Juárez

 

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